viernes, 9 de marzo de 2012

Que mi gente vaya a hacer surf. Yvon Chounard

Hacía tiempo que queríamos leer este libro, su dueño que no somos nosotros nos decía, es unque_mi_gente_se_vaya_a_hacer_surf libro de empresa no de escalada y razón tenía.

Yvon Chounard un joven de ascendencia Canadiense inadaptado como el mismo se definía amante de la escalada, del surf, de la pesca y de tantas y tantas actividades al aire libre, acabaría convirtiéndose en una de las figuras de la escalada de nuestro tiempo.

Gracias a su padre que era herrero, él disponía del material y la capacidad para fabricarse sus propios útiles de montaña, destacando por la minuciosidad, la inventiva y el empeño que ponía en cada una de sus pequeñas piezas.

Piton

La fama de su material, primero entre sus amigos y luego en el resto de la comunidad escaladora, lo llevó a crear una pequeña empresa artesanal podríamos decir, de fabricación y venta de material de escalada, mejorando el material existente y creando nuevas formas de progresión. Él viendo como se degradaban las vías más famosas del Valle de Yosemite debido al uso de clavijas fue uno de los precursores de la escalada limpia, mejorando lo que por aquella época estaba siendo usado con bastante frecuencia en las zonas de escalada inglesa “los empotradores”. En 1972 salió a la calle, el primer catálogo de Chouinad Equipment donde se incluía un estudio de catorce páginas sobre la escalada limpia, escrito por un escalador de la época Doug Robinson. Por aquella época también comenzaron a bullir sus primeras ideas sobre ropa de montaña, ideas que revolucionaron por decirlo de alguna manera la forma de vestir. El concepto de “capas” por ejemplo, fue idea de este joven desinquieto.

Tom Frost, Royal Robbins, Chuck Pratts e  Yvon Chounard.  1º ascención de North America Wall

Tuvo problemas como todo empresario llegando incluso a la quiebra, adquiriendo los derechos de fabricación sus propios empleados los cuales se refundaron en una de las más reputadas empresas que hay actualmente Black Diamond  (la “c” dentro del rombo de su logotipo que aún  hoy se puede ver, es un tributo a todo aquello).

La marca Patagonia cuyo logo es la silueta del Fitz Roy es la que aglutina todo su buen hacer y visión en la montaña. Curioso cómo empezó con la venta de las primeras camisetas para escalada.

Que mi gente haga surf es la historia de su empresa, de su vida, del triunfo de la perseverancia e incluso de la libertad. En una época donde todo estaba por descubrir y probar él tuvo la visión de ver más allá. Creando además nuevos estándares en cuanto a derechos laborales se refiere en Estados Unidos. La filosofía de esta empresa y de él mismo viene plasmada en este libro donde la conservación del medio ambiente cobra un papel fundamental.

4 comentarios:

javi_varek dijo...

La historia de los pioneros siempre interesante. Chuinard sabía mucho y todo su mérito lo tenía y lo tiene. No hubiera tenido tanto conociemiento del material si no es por Salathe, quien le pasó bastantes ideas de como fabricar el material para escalar, algo le vendió mejor dicho. Esa es otra historia por la que interesarse e indagar.

Hablando de surf, allí en esas maravillosas islas que tan buenos momentos he pasado, tenéis un excelente campo para darle cera a la tabla.

¡Un saludo, interesante post!

tortuga dijo...

Javi la verdad es que me leístes el pensamiento. Muy interesante lo poco que hemos visto de la vida de John Salathe. Estamos detrás de conseguir algo para leer. Su biografía es muy interesante.

Antonio COE dijo...

Hay que saber de historia para saber que somos, porqué lo somos y hacia donde vamos.

Los pioneros de la montaña tienen historias que no sólo son interesantes, sino productivas.

Otro libro que me encantó pero no es de escalada en roca, sino alpinismo e himalayismo es "Mi mundo vertical" de Jerzy Kukuczka. Leyendo puedes sentir la pasión que sentían por la montaña, cómo sin medios, se partían el culo para conseguir hacer las cosas.

Hay muchos libros de montaña que me gustaría leer.

Anónimo dijo...

Es que estos polacos (que no catalanes, ja,ja,ja) son la hostia , ahora el G1 en Invierno. La verdad es que el libro de Kukuczka no tiene desperdicio como tampoco el Campo4. Dos historias, dos pasiones y dos formas de ver la montaña completamente distintas e igualmente de apasionantes.

Fijen bien la cuerda al Sherpa!!!!